San Vicente: A Milagros le trasplantaron un riñón y clasificó a un mundial de atletismo

Milagros Juárez tiene 15 años y es alumna del colegio comercial de San Vicente. Cuando tenía ocho, pasó por un trasplante de riñón y estuvo cuatro meses internada en el Hospital Garrahan de Buenos Aires. Pero ahora lleva adelante una vida totalmente normal y además se destaca como deportista. Obtuvo tres medallas de oro en la última edición de los Juegos Latinoamericanos para Deportistas Trasplantados y quedó seleccionada para el Mundial de atletismo, que se realizará en agosto próximo en Newcastle, Inglaterra. Su sueño es poder competir en ese escenario.

“En el Garrahan me diagnosticaron síndrome nefrótico, que es una enfermedad que no permitía que funcionen bien mis riñones. Primero me hicieron diálisis un tiempo y después fue el trasplante. Fue difícil porque tenía mucho miedo. Pero salió todo bien, los médicos fueron excelentes”, relata Milagros ante El Diario Sur.

Lleva adelante un tratamiento y se hace controles todos los meses, pero fuera de eso, su vida es como la de cualquier otra chica de su edad. Eligió la orientación en comunicaciones en el Comercial, y su gran pasión es el deporte. “Hago atletismo, gimnasia artística y también natación. En Salta competí y me fue muy bien, y por eso me seleccionaron para participar del mundial de Inglaterra”, cuenta. Su disciplina principal es el maratón, pero también hace lanzamiento de disco y salto en largo.

Proveniente de una familia de clase trabajadora, Milagros pudo viajar a Salta a la competencia organizada por la Asociación de Deportistas Trasplantados gracias a una beca de la Fundación de Pediatría Argentina. Lo hizo representando al equipo del Garrahan. Todavía no tienen un apoyo confirmado para participar de la competencia en Newcastle, que se realizará en agosto próximo, y su familia está a la búsqueda de posibilidades.

“Lo más importante es que el deporte es muy bueno para su salud”, destaca Graciela Raniti, madre de la joven. “Por la medicación que toma, es necesario que haga ejercicio. A ella le gusta y me encanta que lo haga. Es muy exigente con ella misma, se prepara un montón”, dice.

Graciela todavía recuerda los meses de incertidumbre que vivió en 2011, cuando los riñones de Milagros comenzaron a fallar y empezaron con la diálisis, para luego entrar en la lista de espera del Incucai. “Por suerte el Garrahan fue una gran experiencia. Salió todo muy bien y ella lleva una vida muy normal”, asegura.

Más allá del deporte, Milagros busca dejarle un mensaje a las personas que atraviesan situaciones como la de ella: “Un trasplante es duro y da miedo. Pero finalmente todo pasa y es una mejora en la salud. Después uno vive mucho mejor”.

 

Fuente: www.diariodelsur.com

 

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